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DESCENTRADOS EN EL CENTRAL

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Extrañas y encontradas sensaciones en una soleada mañana de domingo en un espectacular campo del Central B de Ciudad Universitaria contra un equipo de Cisneros que supo aprovechar y rentabilizar los errores defensivos de los nuestros. Este podría ser el resumen del partido, pero debemos profundizar un poco más en las circunstancias e identificar los posibles errores para poder solucionarlos a corto / medio plazo.

Ya desde las 9.30 am se empezó a comprobar que no todo iba a ir como hubiera debido. Los jugadores van llegando, muchos tarde, dormidos y, en general, poco concentrados. Nos vamos enterando y comprobando que tenemos bajas en la convocatoria y se hace la no fácil gestión de buscar reemplazos, agradeciendo enormemente su aparición a los nuevos convocados in extremis.

Por fin salimos al campo a lo que hemos venido, a jugar, pero el calentamiento no empieza del todo bien y son necesarios varios toques de atención para que nos centremos y lleguemos al partido enchufados.

Cuando finalmente parece que ya todo empieza a rodar, suena el silbato y empieza a  comprobarse que no hemos entrado en el partido con la tensión necesaria para jugar al rugby.

Como parte negativa en el ataque, los delanteros juegan demasiado individualmente sin asegurar la posesión y los tres cuartos comenten demasiado errores a la mano, que impiden ese juego dinámico, alegre y efectivo que sabemos hacer y que tanto nos gusta.

En defensa, no se aseguran los rucks ofensivos, se acumula demasiada gente en los defensivos, se defiende escalonadamente y dejando multitud de espacios libres detrás que Cisneros aprovecha pateando a las espaldas y, salvo pequeñas y honrosas excepciones, nadie placa, por lo que encajamos hasta 7 ensayos en los que, sin desmerecer al equipo rival, se generaron verdaderos pasillos totalmente libres para que los colegiales entraran sin dificultad alguna. Este es ya un verdadero problema enquistado a solucionar, nos cuesta demasiado ensayar y regalamos los ensayos al equipo contrario.

Como siempre, debemos destacar también los puntos positivos y es que cuando Veterinaria juega, aunque fuera de forma intermitente durante todo el encuentro, demuestra saber hacerlo. Cuando quisimos, hicimos buenos moles terminando en ensayo y buenas jugadas de linea a la mano hasta ensayar. También muy positivo el hecho de que fuera capaz de sobreponerse a las circunstancias para casi llenar la convocatoria, y hacer todos los cambios necesarios, pudiendo todos los jugadores presentes disfrutar de tiempo efectivo dentro del campo.

Como conclusión, el V, el segundo equipo de Veterinaria, sigue aprendiendo, sigue mejorando y sigue creciendo. Solamente de nosotros depende el ritmo que queramos darle, porque los medios los tenemos. Nos vemos entrenando para que estos días raros en los que las cosas no salen, sean la excepción.

 

Aupa Vet

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