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UN EQUIPO ES UN ESTADO DE ÁNIMO

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Cuando se tiene la oportunidad de vivir un partido como el que el V de Veterinaria vivió el pasado domingo en los campos de Hortaleza, te das cuenta de que el resumen de la contienda se traduce en una cruel pero necesaria palabra, y esa palabra es “caos”.

Bastaron los quince primeros minutos para ver que el partido podría haber sido de los más competitivos y bonitos de toda la liga. Cada equipo presentaba batalla con sus armas más poderosas. El IE ofrecía un juego muy vistoso y rápido en su línea, que aprovechaba cualquier espacio que se le aparecía. Por nuestro lado, imponíamos un juego en penetración con nuestros delanteros, que obtuvo sus resultados con incesante esfuerzo. Bofetada tras bofetada, acción-reacción. 19-14, el partido prometía.

No obstante, si bastaron quince minutos para poder ver todo esto, bastaron tan solo quince más para tirar todo por la borda y abandonar uno de los factores más importantes y determinantes; el peso de la ley. Dos tarjetas amarillas y una tarjeta roja, tres jugadores menos, el partido convertido en una falta de respeto tras otra por parte de ambos equipos, irreconocible, incontrolable.

Ante este escenario, el devenir de los acontecimientos es muy pero que muy sencillo. El IE sigue con su sistema y Veterinaria… no. Cuarenta minutos más en los que nos dedicamos a defender y a resistir la acometida hasta el resultado final.

Lo del domingo fue una autolesión, un tiro en el pie, un tropiezo que acabó en debacle.

No obstante, lo que acaban de leer es lo más importante… de lo menos importante. Y es que, pese a todo el hedor abatido que pueda sentirse, nuestros seguidores y jugadores deben saber que esta es una derrota útil, provechosa. Nunca necesaria, pero siempre necesitada. Una derrota que acabará siendo una victoria si sabemos leer entre líneas y sabemos eliminar muros para con ellos construir fortalezas.

En ningún sitio vamos a aprender tanto sobre nosotros mismos como en un campo de rugby. Y es en ese campo donde debemos destruir esos muros para construir esas fortalezas. Donde debemos detenernos y reordenar nuestra cabeza para poder dar rienda suelta a nuestros pies.

Al fin y al cabo, este es un deporte en el que su base es tan simple y tan complicada… como jugar, jugar y disfrutar de lo que más nos gusta

Jueguen.

 

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